La violencia es un fenómeno presente en la escena nacional desde hace un tiempo, podemos ver diariamente los titulares de los noticieros y diarios inundados con estos hechos, dejando en clara evidencia la escalada de ello. Se ha convertido en uno de los temas centrales y que mayor preocupación genera en la población, la gente pide más seguridad, todos queremos sentirnos tranquilos y poder habitar un ambiente protegido y seguro. Sin embargo, esta escalada de violencia no se limita únicamente a la esfera de los delitos contra las personas (como asaltos u homicidios) o delitos contra la propiedad (como robos y encerronas, por ejemplo), aún cuando suelen ser los que más atención reciben, y es que la violencia es un fenómeno mucho más complejo y que puede encontrarse en diversas áreas, en las que jamás esperaríamos que se presenten y cuando tomamos conocimiento de ellas nos sorprende, un gran ejemplo de ello es el área del trabajo y las relaciones laborales, y es que esta es un área en la que, como es natural en los grupos donde se relacionan las personas pueden presentarse conflictos de diversos tipos.

Si bien el conflicto es algo que suele tener lugar en los grupos humanos, especialmente en el área de las relaciones laborales, en donde existen diferentes figuras de autoridad y relaciones de asimetría. Si bien se entiende que la asimetría es una de las características principales de las relaciones laborales, ya que es el empleador quien organiza y dirige los procesos productivos, debe existir un margen de respeto, sana convivencia y seguridad para los trabajadores, siendo el mismo empleador el llamado a resguardar y garantizar estos aspectos, ya que el pago de una remuneración no puede justificar de manera alguna malos tratos ni hechos de violencia a los trabajadores y trabajadoras.

Una característica muy importante de los actos de violencia en el contexto de las relaciones laborales es que suelen mantenerse ocultos, ya que los trabajadores y trabajadoras prefieren guardar silencio por temor a perder sus puestos de trabajo y con ello su sustento, a esto se añade una enorme sensación de desprotección y falta de información. Lo anterior se acrecienta notoriamente cuando se trata de mujeres y minorías sexuales, son estos grupos quienes enfrentan las mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral, y una vez que lo logran, mantenerse resulta una dificultad adicional, en estos casos la discriminación suele ser la principal forma de violencia que experimentan. Estos temores, que son del todo justificados, y comprensibles tienen como consecuencia que tanto mujeres como minorías sexuales, a pesar de ser quienes más violencia en contexto laboral sufren, sean quienes menos denuncian los hechos de violencia o discirminación que pueden de los que puedan ser víctimas.

Si estás sufriendo o crees que puedes estar siendo víctima de violencia en tu trabajo o si conoces a alguien que pueda estar sufriendo de ello, aquí te contaremos qué acciones puedes tomar y las herramientas que la ley laboral te entrega para poder defenderte.

Es muy difícil entregar una definición de lo que se entiende por violencia en el contexto laboral, ya que esta no es unívoca, y puede tener diferentes manifestaciones, aún así, pero podemos señalar que las acciones que no son razonables y a través de las cuales se perjudica o hiere a un trabajador o trabajadora son hechos de violencia. Así es como todos los trabajadores y trabajadoras pueden sufrirla de diferente forma, a saber el aislar a un trabajador o trabajadora, comentarios discriminatorios y ofensivos, también pueden ser hechos de violencia, los que suelen no considerarse como graves, pues creemos que la violencia debe tener un elemento físico, sin embargo, esto no es cierto, ya que también puede ser psicológica.

Está escalada de violencia ha obligado a las autoridades a tomar medidas al respecto, medidas que pueden considerarse como insuficientes, pero que, de todas maneras son una herramienta que protege a los trabajadores y trabajadoras que están siendo víctimas de hechos de violencia, por ejemplo la ley que tipifica el abuso sexual, la  que se considera uno de los más grandes avances del derecho laboral chileno en la protección a los trabajadores y trabajadoras, dado que establece sanciones al respecto, obligando a los empleadores a contar con procedimientos para la investigación de hechos de esta naturaleza.

Otro de los elementos de gran importancia para la prevención de los hechos de violencia en el ambiente laboral es el reglamento interno de orden, higiene y seguridad. Este reglamento permite al empleador regular elementos como las obligaciones, prohibiciones y sanciones a las que quedarán sujetos los trabajadores y trabajadoras de la empresa.

Los trabajadores o trabajadores que estén siendo víctimas de violencia y que no desean seguir prestando servicios en un lugar, como consecuencia de estos hechos y que consideran que sus empleadores son responsables de ello, pero que tienen un gran temor a perder las indemnizaciones que por ley les corresponden, tienen una opción para terminar su relación laboral y no perder dichas indemnizaciones, esta opción es el llamado despido indirecto, también conocido como autodespido. Esta es una herramienta que contempla la ley laboral, la cual faculta al trabajador o trabajadora que considere que ha sido víctima de violencia física, ya se apor parte de su empleador u otro trabajador, o cuyo empleador ha incumplido las obligaciones que le impone el contrato de trabajo, entre ellas el deber de garantizar un ambiente libre de violencia, puede poner término a su contrato de trabajo, para ello debe enviar una carta a su empleador, con copia a la Inspección del Trabajo que corresponda. En dicha carta debe detallar los hechos de los cuales ha sido víctima. Una vez realizado este procedimiento, y dentro de 60 días siguientes al envío de la carta, puede recurrirse al tribunal, quien tiene la facultad de ordenar el pago de todas las indemnizaciones legales que correspondan (indemnización sustitutiva de aviso previo, años de servicio, feriado proporcional y legal, entre otras). Estas indemnizaciones pueden verse incrementadas en hasta un ochenta por ciento.

 

 

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